jueves, 28 de mayo de 2009

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El Guión
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La sinópsis
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Un posible Inicio

La posible habitación del ermitaño.

GUIÓN para mediometraje.






EL ERMITAÑO





[guión para mediometraje
basado en la novela corta homónima]
















INTERIOR. DEPARTAMENTO. CUARTO PRINCIPAL. DÍA.

El protagonista (“el ermitaño”), delgado, pálido, ojeroso, con aspecto de actor de cine gore, duerme sobre un colchón en el suelo, envuelto en las sábanas. Viste sólo el pantalón de su pijama. El sol entra por la ventana con la persiana a medio cerrar.

El departamento de un ambiente en el que vive el ermitaño tiene una mesa colocada junto al colchón y contra la pared de la puerta, de manera tal que ésta última no se abra completamente. Hay una puertaventana con un balcón, dispuesta de manera tal que el sol lo despierta al salir. Entre la puertaventana y el colchón y sobre una mesita está el televisor. Además de la puerta de entrada, la habitación tiene dos puertas, una que da a la cocina, en la que se ubica la heladera, y otra que da al baño. Además, en la pared opuesta a la ventana hay un ropero, un ropero dentro de la pared.

La cámara toma al ermitaño desde el baño y se acerca en un zoom lento, a treinta centímetros del suelo.

ERMITAÑO
(voz en off)
¿Por qué empezar por contar algo que sucede días antes de lo que sucedió hoy? ¿Por qué contarlo?
No lo sé, ni me importa, ni nunca me importaría. Pero sí me importa relatar la forma en que mis pensamientos tomaron forma, esa forma que toman los pensamientos luego de ser masticados durante días. Todo lo que he pensado en estos días, pues se los contaré.
Todo lo que recuerde.


CORTE A PANTALLA NEGRA:

Crédito de presentación acompañado de un siniestro tono de chelo:


EL ERMITAÑO


El título se desvanece.


CORTE A

INTERIOR. DEPARTAMENTO. CUARTO PRINCIPAL. DÍA.

La escena se inicia donde terminó la anterior. El ermitaño duerme sobre un colchón en el suelo, envuelto en las sábanas. Es la mañana del primer día. Se despierta. Manotea medio sándwich que reposa en el piso junto al colchón, cerca de su cabeza. Prende la T.V. y aparece el Show de Benny Hill.

ERMITAÑO
(voz en off)
Para empezar, todo comenzó hace seis días. Llevo ya bastante tiempo viviendo de los dólares que me dejó mi padre, quién murió hace seis meses. Todo el dinero que retiro mensualmente de la cuenta lo gasto en pagar el alquiler de esta pocilga, pagar la T.V. por cable, la luz, el agua, algo de comida y litros y litros y litros de cerveza.

El ermitaño se duerme.

FUNDIMOS A NEGRO


CORTE A

Primer plano de los ojos cerrados del ermitaño. Se abren.


CORTE A

El ermitaño está acostado, despierto, y es tomado por la cámara desde la puerta del baño. Se levanta y se dirige a la heladera. La cámara lo sigue. Toma una lata de cerveza, la abre y se tira en el colchón a beberla. Enciende el televisor.


CORTE A

MARCO Y PANTALLA DEL TELEVISOR.

El ermitaño hace un muy rápido recorrido por todos los canales (unos treinta) y se apaga la T.V.


CORTE A

El ermitaño, tomado desde arriba del aparato de T.V., se empina la lata de cerveza, terminándola.

Se pone de pie y camina hasta el baño. Cierra la puerta.


CORTE A

INTERIOR. BAÑO DEL DEPARTAMENTO. LUZ QUE INGRESA POR UNA PEQUEÑA VENTANA.

El ermitaño sentado en el inodoro, tomado desde la ducha, revolviendo entre un montón de revistas apiladas junto al inodoro. Revistas de rock y de cine.

ERMITAÑO
(voz en off)
Cagar se había vuelto una de las actividades más interesantes de mi día, pero las revista ya habían sido leídas demasiadas veces. En ese momento pensé que sería bueno salir afuera.
Pero, eso sería al día siguiente.


CORTE A

PANTALLA BLANCA CON LA INSCRIPCIÓN EN EL CENTRO, ESCRITA A MANO EN LETRA MANUSCRITA Y TINTA DE LAPICERA:


Día 2


CORTE A

INTERIOR. DEPARTAMENTO. CUARTO PRINCIPAL. DÍA.

El ermitaño duerme sobre un colchón en el suelo, envuelto en las sábanas. La cámara lo toma desde la cabecera del lecho. Viste todo su pijama. Se despierta segundos después de empezada la escena y se arrastra con desesperación hasta el baño. La cámara lo sigue.


CORTE A

INTERIOR. BAÑO DEL DEPARTAMENTO. LUZ QUE INGRESA POR UNA PEQUEÑA VENTANA.

Primer plano del ermitaño vomitando en el inodoro una sustancia rosada. Por la ventana del baño se filtra el sonido de una guitarra tocando canción con un ritmo semejante a “I’m Giving It All Up To You”, de Dale and Grace.

ERMITAÑO
(voz en off)
Me desperté con un tremendo dolor de cabeza acompañado de náuseas, pero oh amigos, no había estado borracho la noche anterior. Me supongo que debe de haber sido esa carne de pavo que había cenado, había estado en la heladera demasiado tiempo (creo que seis días... y eso, es mucho si tenemos en cuenta la relatividad del tiempo).


CORTE A

El ermitaño haciéndose buches con agua. Aprieta el botón del inodoro. Sale del baño.


CORTE A

INTERIOR. DEPARTAMENTO. CUARTO PRINCIPAL. DÍA.

Se tira en el colchón maldiciendo, mientras la cámara lo toma desde la puerta de entrada. Tantea el suelo hasta encontrar el control remoto y enciende el televisor.


ZOOM HASTA

MARCO Y PANTALLA DEL TELEVISOR.

Un comercial de un canal de cable anónimo anuncia la emisión próxima de la película de culto “Glen or Glenda”.

ERMITAÑO
(voz en off)
“Glen o Glenda”, con mi adorado Bela Lugosi. Había sido dirigida y protagonizada por Ed Wood y la daban en dos días. A las ocho, una hora perfecta para matar el aburrimiento.
[se ríe con sorna]
“Matar el aburrimiento”. Al fin y al cabo, el aburrimiento era el único amigo que tenía. Era mi amigo, mi padre, mi amante, mi madre, mi jefe, mi novia, mi perro, mi todo. Llevaba mucho tiempo desperdiciado, renegado de la vida, resentido conmigo y con los demás, reprimiendo mis instintos más honestos; y bueno, ¿qué era lo único que había ganado en todo este tiempo de reclusión?: el aburrimiento. La cosa más odiada por el mundo se había instalado en mi departamento y había dejado en paz al resto de los mortales.

Finaliza el comercial y empieza la serie “El Santo”.


CORTE A

CENTRO DEL CUARTO PRINCIPAL.

Se levanta (en la T.V. se oye el sonido de un film de guerra), y después de cambiarse el pijama por unos jeans y de ponerse una remera que toma del ropero, toma un zapato, busca el otro par. No lo encuentra, desiste, y se calza un par de botas de goma. Sale por la puerta de entrada.

CORTE A

EXTERIOR. PUERTA DEL EDIFICIO EN QUE EL ERMITAÑO VIVE. DÍA.

Sale a la calle.


CORTE A

VISUALIZACIÓN del ermitaño caminando por la vereda.

Las calles se suceden —un paneo corto por calle. Camina hasta una farmacia.


CORTE A

EXTERIOR. PLAZA PÚBLICA. DÍA.

Ermitaño sentado en un banco de la plaza. En una mano sostiene una botella de agua. En la otra, con la palma hacia arriba, sostiene dos aspirinas. Las pone en su lengua y toma un trago de agua. Mira hacia la derecha. Observa con atención hacia un grupo de árboles alineados en esa cuadra de la plaza.


CORTE A

EXTERIOR. VEREDA DE LA PLAZA. LOS TRES ÁRBOLES DE COPA FRONDOSA. DÍA.

Tres niños, regordetes, que no pasan de los ocho años, con gomeras en las manos, miran hacia la copa de uno de los árboles. Uno apunta y dispara. Al instante se oye un leve ruido de hojas en movimiento, y una paloma cae al suelo. Todos los niños se acercan al pie del árbol, rodeándola, moribunda.


CORTE A

EXTERIOR. BANCO DE PLAZA. DÍA.

El ermitaño vuelve la cabeza, mirando ahora hacia el frente, y se la toma entre las manos. Tose con intenciones de vomitar, aun sentado, con las piernas abiertas.


CORTE A

VISUALIZACIÓN del ermitaño.

Levanta la vista, mira hacia los costados con excesiva rapidez, como si estuviera sacudiendo violentamente la cabeza.


CORTE A

EXTERIOR. PLAZA PÚBLICA. DÍA.

Se levanta del banco y camina hacia su departamento.


CORTE A

VISUALIZACIÓN del ermitaño caminando por las veredas.

En el camino se cruza con varias señoritas, todas bellas.

ERMITAÑO
(voz en off)
No sé si lo he dicho, pero este era un día al que podía calificarse de extraño.
A decir verdad, mi vida había estado llena de días extraños. Me sería casi imposible describir en qué consistían esos días, ya que... bueno, no se diferenciaban demasiado de los que les estoy describiendo, excepto por una cosa: días como éstos generalmente tenían lugar los sábados.
Durante un tiempo me parecieron días de impotencia, días en los que el resto del mundo se prepara para cenas, para frecuentar los bares y las discotecas, y yo sin un teléfono que suene, mientras que el portero sólo suena cuando vienen el plomero, el electricista o el tipo del servicio de reparación de la T.V. por cable. Entonces por mi mente solía pasar la idea de que si la montaña no va a Mahoma, Mahoma deberá ir a la montaña (o algo así). Y empezaba a repasar mentalmente la lista de personas que conozco: amigos, conocidos o idiotas. Finalmente llegaba a la conclusión de que nadie va a contestar tu llamada o que todos van a estar ocupados con sus novias. Y esa es la verdad, aunque no quiere decir que esas personas no te quieran. Nada de eso. Ellos te estiman, y en algunos casos hasta te admiran. Pero no eres más que eso: un extraño, alguien que aparenta ser autosuficiente, que parece no necesitar afecto, que como se muestra simpático cuando te lo encuentras por la calle le debe ir bien y debe estar feliz y satisfecho con la vida de mierda que lleva. Es increíble cómo la gente esconde esa capacidad del ser humano que es la de sentir curiosidad, curiosidad por saber qué hay detrás de una sonrisa hipócrita (mi sonrisa).


CORTE A

INTERIOR. DEPARTAMENTO. DÍA.

Tomas varias del ermitaño limpiando diferentes lugares del departamento. Tomas bruscas, breves, inconexas. Siempre que este tipo de edición tenga lugar, sonará una música industrial que trasmita tensión.


CORTE A

INTERIOR. CUARTO PRINCIPAL DEL DEPARTAMENTO. DÍA.

Ermitaño acostado en el colchón, bebiendo un vaso de cerveza y mirando T.V.


ZOOM HASTA

MARCO Y PANTALLA DEL TELEVISOR.

Talk-show. Sentados frente al público hay un grupo de seis o siete travestidos y transexuales.

ERMITAÑO
(voz en off)
La verdad es que no escuché realmente lo que esos maricones decían, porque estaba fascinado por lo fácil que es cambiar de identidad y los pocos escrúpulos que se pueden llegar a tener. Dejando de lado a los transexuales, no es tan difícil convertirse en un travestido. Sólo hay que mantenerse afeitado por todos lados, usar una peluca hasta tener el pelo largo, pintarse la cara... y bueno, lo de los pechos puede obviarse, o solucionarse con algodón o cirugía. La cuestión es que durante la hora que duró el programa, estuve estudiándolos y tratando de imaginar qué aspecto tendrían cuando se mostraban como hombres.


CORTE A

INTERIOR. DEPARTAMENTO. DÍA.

Ermitaño sentado a la mesa, tomado cerveza, comiendo galletas y mirando T.V. Se pone de pie y camina hasta el cuarto de baño.


CORTE A

INTERIOR. BAÑO. DÍA.

VISUALIZACIÓN del ermitaño orinando.


CORTE A

INTERIOR. CUARTO PRINCIPAL DEL DEPARTAMENTO. DÍA.

Se suceden tomas bruscas, breves, inconexas, la T.V, siempre encendida. Ermitaño de pie junto a la mesa, ermitaño cambiando de canal en canal, ermitaño sentado mirando un partido de fútbol, ermitaño tirado en el colchón mirando un partido de fútbol, ermitaño dormido, ermitaño despertando, ermitaño parado en el balcón observando el cielo al caer el sol, ermitaño sentado en el balcón en el atardecer, ermitaño sentado en el balcón en la noche, ermitaño entrando la silla, ermitaño buscando en el cajón de los cubiertos, ermitaño encontrando dinero, ermitaño contándolo, ermitaño duchándose, ermitaño saliendo a la calle.


CORTE A

EXTERIOR. CALLES. NOCHE. VISUALIZACIÓN del ermitaño caminado por la vereda.

Pasa por tres restaurantes sin decidirse a entrar. Cuando pasa por el cuarto, observa a un policía que sale del mismo llevando a un travestido esposado. Tiene que saltar a un costado para no chocarlos. Se queda parado un instante mientras los mira alejarse por la vereda en sentido contrario al que él lleva. Mira hacia la puerta de entrada del restaurante y nota uno de los vidrios destrozados. Se decide a entrar. No hay demasiados clientes.


CORTE A

EXTERIOR. CALLES. NOCHE.

Ermitaño caminando de regreso a casa con las manos en los bolsillos. Cámara lo toma de frente, a cierta distancia.

ERMITAÑO
(voz en off)
La pizza había estado fabulosa, la cerveza artesanal era de lo mejor, y el mozo no me había molestado demasiado... Pero mientras volvía me sentí triste, solo, angustiado. No siempre es agradable volver a casa. La noche lo pone a uno incómodo, como melancólico. No era miedo, pero esa noche no creí que fuera a poder dormirme, así que, no bien llegué, me acosté a mirar televisión. Me dormí cambiando de canal en canal.


CORTE A

FUNDIDO A BLANCO, INSCRIPCIÓN EN EL CENTRO, ESCRITA A MANO EN LETRA MANUSCRITA Y TINTA DE LAPICERA:


Día 3


CORTE A

SECUENCIA ONÍRICA:

La textura de la imagen es en colores, tomada por una videofilmadora casera de la década del setenta. La cinta evidencia serios deterioros. La velocidad de los cuadros es ligeramente superior a la normal. Sólo se oye el traqueteo de los carreteles de un hipotético proyector y el roce de la cinta con el hipotético cabezal.

INTERIOR. CLÍNICA PSIQUIÁTRICA. NOCHE.
El ermitaño está sentado en una cama con sábanas blancas, en una habitación blanca con un ropero blanco, con una ventana por la que parece verse el espacio exterior y un televisor apagado en un soporte de pared. Se levanta y sale de la habitación.

VISUALIZACIÓN del ermitaño.
Un pasillo más o menos largo que se extiende a ambos lados de la puerta de la habitación. Empieza a correr hacia su derecha.

La cámara lo toma ahora alternativamente desde adelante y desde atrás, a una cierta distancia. Luego de que pasa junto a una de las puertas de la pared derecha del pasillo, sale de la misma un tipo y comienza a correrlo, y de la segunda sale otro, y así. Los pasillos y las puertas se suceden, salen tipos de unas quince habitaciones hasta que el ermitaño se acerca hacia un ventanal por el que entra la luz del día. Lo rompe.

EXTERIOR. PARAJE VERDE. DÍA.
Sale por la ventana rota, camina por entre medio de los vidrios. Sus manos sangran. Se pone de pie y ve (visión subjetiva del ermitaño) un parque, con algunos árboles aislados. Escucha a sus espaldas el griterío de los locos y empieza a correr con todas sus fuerzas otra vez, con la cámara tomándolo desde atrás. Se vuelve y ve la cara del demente que va corriendo al frente del grupo.

PRIMER PLANO DEL LUNÁTICO.
Es realmente horrible. Tiene la cabeza calva, le faltan los dos dientes incisivos y está maquillado como una señora.

PLANO COMPLETO del ermitaño corriendo con una docena de dementes que lo siguen. Éstos visten túnicas blancas y calzan zapatos de taco alto, que les impiden correr con agilidad.

FIN DE LA SECUENCIA ONÍRICA.


CORTE A

INTERIOR. DEPARTAMENTO. CUARTO PRINCIPAL. DÍA.

El ermitaño despierta en estado de suma agitación. El sol de la tarde entra con fuerza por la persiana a medio cerrar.

ERMITAÑO
(voz en off)
Dios, ese día agradecí haberme despertado y que el sol estuviera brillando. Estaba agitado, me hubiera gustado ver mis ojos abiertos de par en par. Mientras volvía al mundo me convencí de que todo había sido un sueño, una pesadilla.

Se levanta.

ERMITAÑO
(voz en off)
Me juré a mí mismo no dormir nunca más durante tanto tiempo. Al menos para evitar tener esas pesadillas.

Tomas bruscas, breves, inconexas del ermitaño lavándose los dientes y la cara y tomando una cerveza mientras come aceitunas rellenas sentado a la mesa.

ERMITAÑO
(voz en off)
Las aceitunas rellenas eran lo único comestible que quedaba en la heladera, por lo que, sin haber prendido el televisor aún, decidí que iría a comprar provisiones.


CORTE A

INTERIOR. SUPERMERCADO. DÍA.

Tomas bruscas, breves, inconexa del ermitaño eligiendo productos.

ERMITAÑO
(voz en off)
Suelo ir de compras una vez por semana. Es una buena forma de administrar la herencia de mi padre; y me permite llevar las cuentas de manera limpia, al gastar el dinero pocas veces al mes.


CORTE A

Ermitaño pagando en la caja, con el carro lleno de mercadería. El cajero tiene apariencia de mujercita. Pelo largo atado en una trenza y flequillo en la frente, uñas limadas y ojos verdes, más un amaneramiento exagerado. No hablan. el ermitaño paga y, lleno de bolsas, se aleja de la caja en dirección a la puerta de salida del supermercado.


CORTE A

INTERIOR. DEPARTAMENTO. COCINA. DÍA.

El ermitaño saca los comestibles y las demás cosas de las bolsas y guarda algunas en la heladera, otras en la alacena. Encuentra en una de las bolsas un recipiente azul, no muy grande, de plástico duro, redondo y con tapa transparente. Dentro hay elementos de belleza, como lápices labiales, rouge y todo tipo de polvos para maquillase. El ermitaño rápidamente busca en sus bolsillos el boleto de compra y, una vez encontrado, revisa la lista de mercadería y los precios.

ERMITAÑO
(voz en off)
En el ticket no había otra cosa más que todo lo que yo siempre compro. Me puse a pensar de qué manera podía haber llegado ese recipiente a mis bolsas, y se me ocurrió la hipótesis más aceptable: seguramente el cliente anterior lo había dejado olvidado en la caja y yo lo metí sin ver qué era en una de mis bolsas. Así de simple.

El ermitaño amaga con tirar el recipiente a la basura, pero cambia de opinión, se dirige al cuarto principal y lo deja tirado entre las cosas del ropero.


CORTE A

Tomas bruscas, breves, inconexas del ermitaño tomando una sopa de arvejas y una cerveza helada, mirando dibujos animados de “Tom y Jerry” aunque dibujados de forma más primitiva.

ERMITAÑO
(voz en off)
Siempre me ha gustado mirar dibujos animados porque me relaja. Es como escuchar música de los ´50 o de los ´60, me resulta algo muy inocente.
Suficientemente inocente como para contrarrestar la perversión que nos rodea.

Siguen las tomas bruscas, breves e inconexas del ermitaño, ahora sirviéndose helado en la cocina, luego tomándolo en el balcón, a la luz del sol, más tarde quitándose toda la ropa y acostándose en el colchón a mirar televisión.

ERMITAÑO
(voz en off)
No sé si quiero explicar por qué no hago algo productivo. Todavía soy joven y hace poco que estoy solo. Supongamos que aún no he arreglado mi cabeza... [suspira]
Nunca fue mi intención ser un parásito, ya que no lo soy: mi padre está muerto y me merezco esta herencia. No le robo nada a nadie y hasta hoy... Sí, hasta hoy me había comportado como una persona políticamente correcta. Pero bueno, no quiero hablar de eso. Pero sí quiero hablar de por qué dejé de ser una persona políticamente correcta, y para eso debo contarlo todo hasta el final.

El ermitaño parece tener un ataque de nervios cotidiano y se retuerce en el colchón, clavándose con furia los diez dedos en la cabeza.

Apaga la T.V. y se queda acostado boca arriba, respirando con dificultad. La cámara se acerca lentamente hasta hacer un primer plano de sus ojos, mientras se oye su voz en off.

ERMITAÑO
(voz en off)
Empecé a tener esos pensamientos que uno intenta apartar pero que no puede quién sabe por qué. Haber apagado la T.V. y no tener otra cosa que hacer me puso una vez más cara a cara con mi adicción a la televisión por cable.
[el primer plano de los ojos se alterna con imágenes variadas de la T.V.]
Si veía esta adicción desde distintos ángulos me daba cuenta que no podía ser una adicción honesta, o un vicio, simplemente porque no tenía las consecuencias que suelen traer las adicciones. Más bien parecía ser la adicción misma una consecuencia de la vida a la que he sido arrastrado por... por la sociedad, probablemente. No, no lo sé, quizás en parte, no... no lo sé. Seguramente (si bien no me resigno a esta idea) yo mismo tenía algo de culpa. O no. Quizás nunca lo sepa. Pero lo que sí sé es que no existen víctimas en los problemas existenciales.
Una persona no encaja perfectamente en la sociedad. Entonces buscará salirse con la suya en lo que concierne a llevar una vida ideal. Y en un gran porcentaje de los casos terminará llevando la vida asceta que llevaba yo.

CORTE A

EXTERIOR. CALLES DE LA CIUDAD. TARDE.

El ermitaño camina hasta una librería, donde paga sus impuestos. Luego camina hasta su edificio.

ERMITAÑO
(voz en off)
En esas cavilaciones me encontraba cuando recordé que debido a la cercanía del fin de mes tenía que pagar la luz, el gas, el agua y... no, el cable se paga a fin de mes.
Ah, las obligaciones, realmente estaba harto. Todo es una gran obligación. Hace más o menos un mes me había puesto a pensar en que debía enviar un par de cartas a ciertos primos a quienes estimo mucho y a ciertos amigos que ya no viven cerca de aquí. Pero eso se vuelve otra obligación, porque esas cartas no iban a ser honestas, ya que no quería molestar, aburrir o dejar una sensación de lástima al contarles mis problemas sin solución. Además, una carta que no tiene un mensaje positivo logra, en muchos casos, que las personas se alejen de ti. ¿Por qué? Bueno, ese día me respondí esa pregunta con una sola palabra: hipocresía. Nada más fácil que relajarse y charlar y reírte con quien detestas, o hablar con tono jovial por teléfono cuando tuviste que bajarte de la baranda del balcón para ir a levantar el tubo. Entonces uno se vuelve hipócrita hasta en las más pequeñas cosas.


CORTE A

INTERIOR. DEPARTAMENTO. ATARDECER-NOCHE.

Tomas bruscas, breves e inconexas. El ermitaño se prepara algo de comer, come y toma cerveza mirando “Los Locos Adams”, se baña y se acuesta a mirar T.V.

ERMITAÑO
(voz en off)
Fue a eso de las diez de la noche cuando me topé con una película que me quitó algunas horas de sueño. El nombre de la misma es “El Inquilino”, un film dirigido por Roman Polanski, quien también es el actor principal.


ZOOM desde la VISUALIZACIÓN del ermitaño HASTA

MARCO Y PANTALLA DEL TELEVISOR.

Las imágenes que la voz en off del ermitaño describe a toda velocidad se suceden editadas en la pantalla.

ERMITAÑO
(voz en off)
Todo gira en torno a un tipo que renta un departamento en el que vivió una joven que intentó suicidarse arrojándose por una de las ventanas. Por curiosidad, este tipo visita a la suicida y, en el hospital, conoce a su amiga íntima. Con ésta inicia luego un romance. Y poco a poco comienza a sentirse perseguido. Pareciera que todo su vecindario pretende que se convierta en alguien parecido a la suicida (que creo que muere a los pocos días) al intentar que siga las costumbres de ésta. La cuestión es que, ya en el medio de la paranoia, el protagonista se viste de mujer y se tira por una ventana.
Y bueno, la película termina de manera extraña, en el hospital, con alguien que parece ser el protagonista vendado y enyesado de pies a cabeza y con un diente roto (al igual que la anterior inquilina), y con la amiga íntima de la suicida visitándolo y encontrándose con él mismo.
Este final, el grito de la persona vendada y enyesada... Dios, sirvieron para no dejarme dormir por varias horas, ...


CORTE A

INTERIOR. DEPARTAMENTO. CUARTO PRINCIPAL. NOCHE.

El ermitaño cambia de canal en canal con violencia.

ERMITAÑO
(voz en off)
...horas en que estuve cambiando de canal en canal nerviosamente, tratando de sacarme de la mente la imagen del protagonista vestido de mujer. Deseaba fervorosamente poder dormir en paz esa noche.

El ermitaño levanta y va hacia la cocina por una lata de cerveza. La cámara lo espera, quedando en el plano el colchón y la T.V. mostrando un ignoto dibujo animado. Se acuesta y bebe la cerveza.

ERMITAÑO
(voz en off)
Me encontré a punto de levantarme y vestirme para salir afuera, a caminar, no sé, a meterme en un cine, a ver pero no mirar una película.
Un cine porno podría haber sido la solución. Al fin y al cabo no es nada caro entrar a ver una de esas películas.

Programa el televisor para que se encienda en el canal de música clásica y lo apaga. Todo queda en penumbras.


CORTE A

PANTALLA BLANCA CON LA INSCRIPCIÓN EN EL CENTRO, ESCRITA A MANO EN LETRA MANUSCRITA Y TINTA DE LAPICERA:


Día 4


CORTE A

PANTALLA NEGRA.

Se oye el piano de Chopin a un volumen excesivo. El volumen baja abruptamente y se vuelve opaco al tiempo que se oye el golpe de una puerta que se cierra.


CORTE A


INTERIOR. BAÑO. DÍA.

VISUALIZACIÓN del ermitaño orinando.

CORTE A

El ermitaño está frente al reflejo manchado de pasta dental y saliva. Se mira durante unos instantes, completamente serio.

ERMITAÑO
(voz en off)
Quise recordar qué había hecho de diferente al resto de los meses anteriores la noche anterior. Y sin mucha más dificultad recordé el film “El Inquilino” y mi terror nocturno. ¿Y cuál fue mi reacción?

El ermitaño rompe a reír. No a carcajadas, pero con alegría y franqueza.

ERMITAÑO
(voz en off)
Sentí que me había hecho poseedor de un secreto que nadie conocía, que los pensamientos de la noche anterior no podían haber sido míos. Me sentí divertido, la película había dejado de perturbarme y me parecía una obra de arte, increíble y divertida a la vez.

Apoya las manos en el lavabo y lentamente se sosiega.


CORTE A

Tomas bruscas, breves e inconexas del ermitaño lavándose los dientes y la cara, preparándose un café con leche y tomándolo en la mesa. Cambia del canal de música clásica a uno en el que están dando un capítulo de una de las series con las marionetas de Gerry Anderson. El ermitaño queda con la mirada perdida en la pantalla. Mientras la cámara se acerca lentamente en un zoom hacia sus ojos se oye la voz en off.

ERMITAÑO
(voz en off)
Me relajé y me quedé colgado, viendo la pantalla pero sin mirar nada ni entender nada de lo que sucedía en el mundo de las marionetas. Yo también era un muñeco, un ser puesto al servicio de una mente infantil, un muñeco que se pone triste a la mañana, para luego tener una necesidad imperiosa de salir y contactarse con el mundo y más tarde sentirse como un despojo humano.
A veces siento que mis pensamientos en estos últimos meses han sido manipulados por una fuerza exterior. Me ha estado cuestionando demasiado las cosas. Hay veces en que me siento a merced de mis pensamientos, pensamientos suficientes para matar o volver loco a cualquier ser vivo.

La cámara se detuvo en el primer plano de los ojos.

ERMITAÑO
(voz en off)
Y mientras me encontraba mirando fijo a la pantalla tuve súbitamente un recuerdo: ese día daban a las ocho de la noche “Glen o Glenda”. No podía perderme esa película.

Tomas bruscas, breves e inconexas del ermitaño bostezando, tomando el último trago de café con leche, levantándose a lavar la taza, lavándola, dejándola lavada en el segundo compartimiento de la pileta, mirando por la ventana que da al balcón el cielo gris de la mañana, mientras el agua corre, saliendo al balcón con las manos chorreando.


CORTE A

EXTERIOR. BALCÓN A LA CALLE. DÍA.

VISIÓN PANORÁMICA DE LA CALLE DESDE EL BALCÓN.

Gente caminando. Autos pasando a una velocidad normal. Un perro meando en el árbol de la casa de la cuadra opuesta. Hombres trajeados o con ropa deportiva. Mujeres gordas, como en las películas de Fellini, mujeres con rulos, polleras, tacos altos, labios pintados, medias de encaje y corpiños con relleno. Son también tomas bruscas, breves e inconexas.

ERMITAÑO
(voz en off)
Me había quedado como un estúpido, ahí parado, mirando las mujeres, luego nada, me quedé hasta que mi visión se distorsionó y empezaron a pasar imágenes por mi mente.


FLASHBACK.
Continúan las tomas bruscas, breves e inconexas, ahora envueltas en un aura onírica de imágenes parcialmente superpuestas, salidas de la mente del ermitaño: una ambulancia pasando lentamente por la avenida principal, la paloma muerta en la acera, el travestido siendo llevado por el policía, los travestidos del talk-show, la cara del tipo del banco donde el ermitaño pagó los impuestos, Polanski vestido de mujer, el maricón del supermercado.

ERMITAÑO
(voz en off)
Creo que nunca tuve un amigo o una amiga que se encontrara en alguna de las categorías “travestido”, “transexual”, “homosexual” o “lesbiana”... no, no lo creo. Y la verdad es que me hubiera gustado, debe tener algo de fascinante, y por qué no, de exótico.
Pero bueno, eso es lo que estoy pensando ahora, lo que en realidad se me ocurrió ahí en el balcón, después de salir del ensueño en el que me había metido, era ir a buscar el set de belleza que me había ligado el día anterior en el supermercado y empezar a estrellar los pintalabios y los esmaltes para uñas contra la casa rosada de enfrente.


CORTE A

INTERIOR. DEPARTAMENTO. DÍA.

El ermitaño ingresa al departamento y saca el set de belleza del ropero. Lo abre sobre la mesa. La toma es reproducida en cámara rápida. La escena se musicaliza con cierta pieza ambient-industrial.

ERMITAÑO
(voz en off)
Ver el color de las pinturas me hizo cambiar de idea: eran todos tonos rojizos, rosados y violados, y no iban a dejar manchas considerables en una pared pintada de rosa oscuro como la de la casa aristocrática de la cuadra opuesta.

Guarda el set de belleza y sale de nuevo al balcón, para ingresar otra vez y poner el canal de las noticias.


CORTE A

MARCO Y PANTALLA DEL TELEVISOR.

En el videograph los números señalan las once y diez de la mañana.


CORTE A

INTERIOR. DEPARTAMENTO. DÍA.

El ermitaño se dirige a la cocina, el agua de canilla de la pileta está corriendo, la cierra en medio de improperios, se prepara una sopa instantánea de tomates y se sienta a tomarla mirando T.V. La toma es reproducida en cámara rápida.

ERMITAÑO
(voz en off)
“Mi vida es una mierda”, pensé, como tantas veces.
Pero era cierto. Muchas veces la vida es como una dulce pesadilla, otras veces como una suave maldición, y también puede ser como una buena película. Y cuando la vida es como ver una buena película, uno se va a dormir con la misma sensación que le queda después de ver esa buena película, esa sensación que habla por sí misma, que dice: “no has estado perdiendo el tiempo, mira: nuevos sentimientos se han despertado en ti.” Cuando la vida es así, uno vive en medio de una euforia, una euforia producida por todo lo que captan los sentidos.
Pero la vida muchas veces puede ser una mierda, y que la vida sea una mierda significa que vivís como un perro, pero no como un perro criado en una casa adinerada, sino como un perro que está todo el día atado, mirando el mundo (o lo que él cree que es el mundo) desde la circunferencia de su soga atada al árbol. Los mayores placeres del perro (o los únicos) son entonces comer, cagar, beber, mear y dormir. Ni siquiera vivís como un perro callejero, que deambula, lucha por su comida, pelea con otros perros, se escapa de la red de la perrera, fornica y por la noche busca el portal más seguro donde dormir. Vivir como un perro te lleva te lleva a considerar a la vida como una mierda, te lleva a creer que sos el único al que le sucede eso. Y si digo que en esos días no me iba a dormir con la esperanza de que la cocina empezara a perder gas por la noche, miento de manera descarada.
“Me voy a quedar adentro, pensé, y no voy a salir más. Primero se va a acabar mi comida y entonces no voy a comer más, no voy a cobrar la renta ni pagar los impuestos, me cortarán el agua, la luz, me voy a ir deshidratando y desnutriendo, llegará la noche y estaré a oscuras, revolcándome en el colchón, y un día, un día vendrán los vecinos, el conserje, y después mis amigos, después los conocidos y después lo idiotas, van a venir porque voy a estar muerto, voy a llevar muerto diez días y el olor va a llegar hasta la avenida principal, y tendrá que venir una ambulancia a llevarme a la morgue, alguien se hará cargo del entierro, y al mismo acudirán todos, todos, y todos. Oh, sí. Y como son idiotas, se arrepentirán de haberme respetado y segregado a la vez, porque sólo al verte muerto caen en la cuenta de que sos un ser humano más...”

Mientras el monólogo se desarrolla, luego de haber terminado de tomar la sopa, una música triste comienza a sonar y el ermitaño, aun sentado a la mesa, se mueve hacia adelante y hacia atrás de manera autista, doblando la mitad superior de su cuerpo hacia el borde de la tabla, con los brazos cruzados sobre su pecho en una especie de auto-abrazo.
Finalmente, detiene sus movimientos al apoyar la frente sobre la mesa.

ERMITAÑO
(voz en off)
Tenía la esperanza de un condenado a muerte. Pensaba que iba a estallar, quería arrancarme la piel del pecho, abrírmelo y dejar que todo lo que tenía adentro cayera y mis entrañas se arrastraran por el suelo; y si existía el alma, pues que saliera y volara lejos, dejando en paz a mi mente torturada y convirtiéndome en otra persona, sin pasado, sin penas y sin dolor.


CORTE A

EXTERIOR. CALLES. DÍA.

El ermitaño camina con frenetismo, furioso, amargado, mirando despectivamente a su alrededor.

ERMITAÑO
(voz en off)
Hablar sobre esas horas pertenecientes al cuarto día, las horas que pasé caminando sin rumbo, me es muy difícil. No por el dolor que podría producirme recordarlas, sino por la cantidad de ideas, recuerdos, reflexiones y fantasías que pasaron por mi cerebro en ese momento. En el recuerdo que tengo de esa caminata se mezclan el pasado con el futuro, lo onírico con lo real, la vigilia y el sueño, todo lo que planeé en mi vida y todo lo que en realidad se concretó. Mi alma se sintió sacudida por violentas turbulencias, con cada paso que daba sentía que perdía un minuto de mi vida, tan agradablemente desperdiciada. Mis pies se movían con monotonía, y me llevaban a lugares en donde yo había pasado momentos mejores, aunque nunca de completa felicidad. Pasé por ciertos lugares más de una vez, pero no me importó, así era en cierta forma mi vida: un laberinto en el que uno siempre termina desembocando en los mismos pasadizos sin salida, para luego salir a lo que uno cree que es el camino que lo conduce a la mismísima salida, sin encontrarla jamás.

Los pasos del ermitaño comienzan a hacerse más pausados a medida que comienza a sonar “The Only Girl”, de Killing Caligula. Se detiene frente a bares, y en esquinas; se sienta en el cordón de alguna vereda; se apoya contra alguna pared y se desliza hasta quedar sentado, sonríe con nostalgia.

ERMITAÑO
(voz en off)
Cada media hora me sentaba en algún banco, ya fuera en una plaza, o metiéndome en algún parque privado.

Tales situaciones ocurren en la pantalla, acompañando las palabras del ermitaño.

ERMITAÑO
(voz en off)
Y cada vez que me sentaba en uno de los bancos, recostaba la cabeza sobre el respaldo, y no sentía nada en el cuerpo: ni la dureza del asiento en el culo, ni el cemento en la nuca, ni mis manos en el asiento. El sistema nervioso anulado totalmente, la lívido extirpada, los sentidos podridos, descompuestos, el hambre y las necesidades fisiológicas enviadas al espacio exterior.
Y en ese momento estuve completamente seguro de que no iba a dormir por semanas. Estuve seguro de que iba a ver llegar el amanecer (cosa que odiaba) sin haber podido echar un ojo.
Ahí sentado, conocí la perdida absoluta de: la esperanza, la fe en lo sobrenatural, la confianza en mis semejantes y, finalmente, de la confianza en mí mismo. Y si hablo de perder todo esto en forma absoluta, hablo de perder todo lo bueno que a uno puede quedarle. Porque estando en mi espiral descendente, lo malo no era arrebatado. La tristeza, la depresión, la angustia, la pereza y el miedo se pegan a tu alma con más fuerza que nunca, haciendo que broten lágrimas de tus entrañas.
Casi podía sentir el dolor en un hombro, producido por la cruz que cargaba. Pesada, de madera, con la base gastada de tanto arrastrarla.

Los matices cambian. Llega la noche.

ERMITAÑO
(voz en off)
Si tan sólo quisiera tomarme el tiempo para contarles mi vida, de manera que todo esto fuera un poco más claro... de manera que se entendiera el o los porqués de mi insatisfacción y mi infelicidad.

FUNDIMOS A NEGRO.


INTERIOR DEL DEPARTAMENTO. NOCHE.
EL TENUE RESPLANDOR DE LAS LUCES DE LA CALLE ENTRA POR LA VENTANA.

La puerta se abre. El ermitaño ingresa y camina arrastrando los pies hasta el colchón. Cae en éste de rodillas y se tumba de costado en posición fetal, empezando a gemir como un cachorro cuando lo alejan de su madre.

FUNDIMOS A NEGRO.


INTERIOR DEL DEPARTAMENTO. NOCHE.

ERMITAÑO
(voz en off)
No sé cuánto tiempo había estado durmiendo, agotado por el llanto, pero cuando desperté me sentía más tranquilo, más relajado. Y recién ahí recordé que tenía algo que hacer. ¿Pero qué?

El ermitaño se pone de pie y enciende el televisor. Mira la hora en el canal de las noticias.


CORTE A

MARCO Y PANTALLA DEL TELEVISOR.

En el videograph del canal de las noticias los números señalan las diez y diez de la noche. La imagen en la pantalla lentamente se vuelve negra, y un crucifijo dorado, con Cristo encima, aparece de manera intermitente.

ERMITAÑO
(voz en off)
Un sentimiento de bronca y odio hacia a mí mismo sacudió mi cuerpo.
“Glen o Glenda”. Me había perdido la película. Ya debía de haber terminado. Dios. Me enfurecí. Ahora parece estúpido, pero en el estado en que me hallaba, enfurecerme pareció ser, para mi psiquis, la reacción más lógica.
Nada, nada de lo poco que pedía lo tenía. No en tenía grandes intereses ese día, y había sido incapaz de recordar que daban esa película. Mierda... Estaba un estado lamentable, me odié con toda mi alma, era un pobre idiota. Un enfermo social, más bien.

La imagen del canal de las noticias gradualmente vuelve mientras finaliza el monólogo, y un especialista habla sobre el mercado de valores.


CORTE A

INTERIOR DEL DEPARTAMENTO. NOCHE.

El ermitaño se arroja sobre el colchón y se retuerce con los ojos cerrados. La única luz en el departamento sigue siendo la del televisor.

ERMITAÑO
(voz en off)
Quería tener un teléfono. Para sentir un latido que sonara de vez en cuando, aunque sólo fuera alguien que marcó un número equivocado. Un latido, que sonara, porque los latidos de mi corazón ya eran insignificantes. Un latido que quebrara la línea infinita de tiempo inmodificable que me envolvía.


CORTE A

PANTALLA BLANCA CON LA INSCRIPCIÓN EN EL CENTRO, ESCRITA A MANO EN LETRA MANUSCRITA Y TINTA DE LAPICERA:


Día 5


CORTE A

INTERIOR DEL DEPARTAMENTO. DÍA.

El ermitaño despierta.

ERMITAÑO
(voz en off)
Y llegó el quinto día de esta historia. Al despertarme no podía hacer otra cosa más que prender la televisión. Miré un poco de lo que había en cada canal y encontré una biografía de Bela Lugosi, lo que rápidamente me recordó toda la amargura del día anterior.
Como la biografía parecía haber empezado hacía unos pocos minutos, me puse a verla.


CORTE A

MARCO Y PANTALLA DEL TELEVISOR.

Se suceden escenas de “Glen o Glenda”, especialmente aquellas en que Bela participa.

ERMITAÑO
(voz en off)
Y haciendo un repaso de la filmografía de los últimos años de su vida, apareció “Glen o Glenda”: la historia de un travestido.


FUNDIMOS A NEGRO


CORTE A

INTERIOR DEL DEPARTAMENTO. DÍA.

Las escenas se suceden a medida que son descriptas. Suena una música de piano y percusión que comienza inquietante y se vuelve frenética.

ERMITAÑO
(voz en off)
Terminada la biografía, me levanté y tratando de no pensar en nada (nada), me metí en el baño. A la media hora salí bañado y afeitado. Puse el canal de música clásica, donde un organista tocaba algo de Bach, y me puse a preparar salsa para los fideos tallarines.
Comí a eso de la una, el día estaba soleado y quizás saliera a dar un paseo; pero, todo el tiempo hice el terrible esfuerzo de no pensar en nada más que en lo inmediato, en lo que ocurría en el momento. Puse un noticiero y me enteré de todas las bombas que estallaban ese día en el mundo, de todos los accidentes de tránsito que habían ocurrido ese día, de todas las huelgas programadas y de que la temperatura iba a subir dos grados.
Después de comer. Abrí el ropero y empecé a revisar, a aumentar el desorden. Lo hacía sin ningún fin útil, pero encontré los naipes que había visto hacía dos o tres días. Y los saqué. ¿Qué mejor para no pensar en nada que jugar al solitario? ¿Qué mejor para pasar la hora de la siesta?
Me puse a jugar en la mesa. El televisor seguía prendido pero a volumen bajo, ya que la T.V. también cumple el propósito de llenar la nada que ocupa mi departamento.
Jugué a todos los tipos de solitario que sabía. Jugué por un tiempo bastante largo, más de una hora, hasta que no tuve más ganas de hacerlo y el pánico por qué iba a hacer el resto de la tarde me atacó. Me levanté casi temblando y abrí el ropero de vuelta para guardar los naipes. En el fondo del mismo había una pila de ropa sucia amontonada, debía llevar una semana ahí.
Me iría a la terraza a lavar ropa. Y eso hice. Metí la ropa en una bolsa de tela, me metí un jabón en el bolsillo y subí por el ascensor hasta la terraza.

EXTERIOR. TERRAZA. TARDE.
Las escenas siguen sucediéndose a medida que son descriptas.

ERMITAÑO
(voz en off)
Elegí una de las siete piletas que hay y me puse manos a la obra.
Fregué con furia y rapidez y lavé la ropa en un santiamén. Luego de escurrirla me puse a colgarla en el cordel instalado en el centro de la terraza, un cordel bastante largo de unos siete u ocho metros.
Había algo de ropa, pero no mucho. Unas camisas, dos o tres pares de calcetines... una bombacha, dos pares de medias de mujer, y... un corpiño relleno.
Cuando lo vi, tocarlo fue mi único anhelo. Cuando lo toqué, llevármelo fue mi misión.

INTERIOR DEL EDIFICIO. TARDE.
A continuación la música alcanza su clímax y las escenas se suceden con rapidez vertiginosa, en formato de videoclip. El ermitaño observa por el hueco de la escalera la ausencia de vecinos, introduce en la bolsa de tela el corpiño y corre escaleras abajo. Luego de bajar dos pisos, se detiene, piensa, y vuelve a subir hasta la terraza. Una vez arriba, roba también la bombacha y los dos pares de medias de mujer del cordel. Baja las escaleras otra vez.

INTERIOR DEL DEPARTAMENTO. ATARDECER.
El ermitaño irrumpe en el departamento jadeando. Abre la bolsa y saca su botín. No le presta demasiada atención a las medias y a la bombacha, pero sí al corpiño relleno. Lo estudia, lo mira desde distintos ángulos, lo toca, y luego mete todo en el ropero.
La música se detiene de improviso. La imagen del ermitaño de pie junto al ropero se congela.

ERMITAÑO
(voz en off)
No había robado las cosas por una cuestión fetichista. Robé el corpiño por curiosidad, y el resto fue por el solo ímpetu de robar.

Pasamos a cámara rápida. El ermitaño se mueve nerviosamente por todo el pequeño apartamento. Sale y sube las escaleras corriendo. Llega a la soleada terraza, jadeando, se quita la remera, la cuelga, sudada, del cordel, se quita los zapatos y las medias y abre los brazos en cruz. Respira hondo mirando al horizonte. Se acerca a la baranda.


CORTE A

EXTERIOR. TERRAZA. ATARDECER.

Plano panorámico de toda la ciudad, con gente que sale de sus trabajos. Autos, gente, olor a gas, olor a gasolina, frenadas de autos, música, el roce de los cuerpos al pasar. Luego la cámara voltea hacia abajo.


ZOOM veloz y violento hacia la vereda. La cámara se detiene.

ERMITAÑO
(voz en off)
Tenía una solución en la palma de la mano. Sí, me di perfecta cuenta de eso. Eran unos cuantos pisos hasta llegar al suelo. Era lo más fácil de lograr, lo más fácil de alcanzar en todo el mundo: la muerte. Matarse es más fácil que coser un botón sin pincharse un dedo.
Demasiado seductora me pareció la muerte en ese momento.
No creo haberlo dicho, pero respeto profundamente a los suicidas. No es necesario estar loco, ni siquiera tener el más leve desequilibrio mental para llegar a matarse. Es sólo que hay dos motivos principales para que uno no se mate. El primero es la cobardía, el miedo a la muerte, o más bien el miedo a quedar vivo... (mi caso). Y el segundo es la duda, la incertidumbre sobre el futuro. ¿Qué pasaría si el rumbo de mi vida cambia? ¿Y si todo se soluciona? ¿Y si supero mis traumas?
De manera que se necesitan verdaderas agallas para quitarse la vida, para acabar con el martirio.


CORTE A

PANTALLA BLANCA CON LA INSCRIPCIÓN EN EL CENTRO, ESCRITA A MANO EN LETRA MANUSCRITA Y TINTA DE LAPICERA:


Día 6


CORTE A

PANTALLA NEGRA.

ERMITAÑO
(voz en off)
Ayer me levanté temprano.

Lentamente, mientras el speech continúa FUNDIMOS A

INTERIOR DEL DEPARTAMENTO. DÍA.

Las imágenes acompañan las palabras.

ERMITAÑO
(voz en off)
Después de desayunar seguí mirando el canal de las noticias. Me sentía bien por el solo hecho de estar levantado tan temprano.
A eso de las ocho y media salí al balcón a respirar el aire de la mañana. Me apoyé en la baranda y miré los autos, algunos estacionados, otros pasando. El sol se filtraba entre las hojas verdes y amarillas de los árboles, los rayos de luz tenían la apariencia de estar más blancos, como limpios. Todo parecía más silencioso y pacífico.
Me metí de vuelta en el departamento. Tenía sueño. Miré las sábanas revueltas en el colchón y tuve la tentación de acostarme de nuevo a dormir. Pero me controlé y cambié de canal. Puse un canal en el que enseñaban cómo hacer un cenicero con papel maché. Sin sentarme me puse a mirarlo, pero sin darme cuenta me encontré caminando de un lado a otro del departamento otra vez más. Me metía al baño, abría la tapa del inodoro, me preguntaba a qué diablos había entrado y la cerraba, me iba a la cocina, abría la heladera, y así.
Mis pasos se fueron haciendo más pausados, hasta que terminé sentado junto a la mesa, mirando T.V. y tomando cerveza como ya tantas veces lo había hecho.
Así estuve, sorbiendo la cerveza, logrando sin querer que los últimos sorbos de cada vaso fueran sin efervescencia y calientes. No sé, no sé cómo hice para llegar al mediodía, seguro debe haber sido gracias a esa película de un psiquiatra loco (o algo por el estilo).

En la pantalla se suceden clips de escenas de “Dressed to Kill”, de Brian De Palma.

ERMITAÑO
(voz en off)
Y casi suplicando, en cuanto aparecieron los nombres de los actores puse el canal de las noticias. Vi con alegría que eran las doce menos cinco. “No pienses, no pienses. Cociná, engullí, y luego veremos qué hacemos”.


CORTE A

EXTERIOR. PUERTA DEL EDIFICIO EN QUE EL ERMITAÑO VIVE. DÍA.

Sale a la calle.

ERMITAÑO
(voz en off)
Terminado el almuerzo me di cuenta de que si quería evitar pensar en mí mismo tenía que irme del departamento. Descarté la idea de irme a la terraza (no creía que estar ahí me calmara otro día más).


CORTE A

VISUALIZACIÓN del ermitaño caminando por la vereda.

Las calles se suceden —un paneo corto por calle.

ERMITAÑO
(voz en off)
Caminé un par de cuadras hasta llegar a la plaza. Pero no me quedé ahí. Seguí caminando hasta que llegué a otra plaza, una que está cerca de la intendencia.


CORTE A

EXTERIOR. PLAZA PÚBLICA. DÍA.

Se ve bastante gente. La VISUALIZACIÓN del ermitaño, a medida que se acerca, permite ver el motivo de la aglomeración: una feria hippie. Los toldos ocupan dos cuadras en un ángulo de noventa grados.

ERMITAÑO
(voz en off)
Luego de dar unas vueltas, me convencí de que estaba decidido a llevarme algo de esa feria, no sé si por caridad o porque tenía la esperanza de que algo me llamara la atención.

El ermitaño se detiene en una tiendita atendida por un hippie con el pelo no muy largo, pero sí muy sucio. Sobre dos mesas divididas en cuatro compartimentos ofrece pelucas, vestidos de mujer, zapatos de taco alto, y fajas, portaligas y corsés. El ermitaño observa la mercadería, luego la revuelve con interés pero sin un objetivo preciso, hasta que le llama la atención una peluca rubia, de pelo corto. Comienza una conversación comercial, que no se oirá, con el hippie.

ERMITAÑO
(voz en off)
Le pregunté el precio y, como no era cara, decidí comprársela. Le estaba pagando cuando también me llamó la atención un vestido que había quedado arriba de la pila.

Dicho vestido es de un tono rosado, con siluetas de flores.

ERMITAÑO
(voz en off)
No sé por qué, pero me recordó al vestido que solía usar (más bien lo usaba casi continuamente) una de mis tías.

El ermitaño levanta el vestido por los hombros, lo observa, y lo introduce en la bolsa en la que el hippie acaba de introducir la peluca.

ERMITAÑO
(voz en off)
Le dije que me cobrara ambas cosas y me fui sacando la cuenta de cuánto había gastado en el total de la compra (ya que no había preguntado el precio de la prenda).

Toma desde atrás del ermitaño caminando por la plaza.

ERMITAÑO
(voz en off)
Di una vuelta a toda la plaza y me volví a casa.


CORTE A

INTERIOR DEL DEPARTAMENTO. DÍA.

Plano del ermitaño acostado en el colchón, mirando televisión y bebiendo cerveza.

ERMITAÑO
(voz en off)
Ya adentro me tiré en el colchón a mirar T.V. y a tomar cerveza.

La luz del día ser vuelve turbia en segundos cual si las horas hubieran pasado en cámara rápida. Ha llegado el atardecer.

ERMITAÑO
(voz en off)
Y así llegó el atardecer. Y me di cuenta de que era sábado. Un día extraño.
Ya he explicado lo que sucedía en esos días extraños. Me entraba una extraña depresión y me daba cuenta de que estaba solo en el mundo. Y creo que ya he dicho también que mientras todos los demás se preparaban para salir, yo me quedaba en casa, sin hacer nada, presa de una impotencia mucho más grande que cualquier impotencia. Debo de haber estado más de una hora tirado en el colchón pensando.

De la misma manera que el atardecer llegó un minuto atrás, ha llegado la noche, y sólo ilumina el plano la luz del televisor.
Las siguientes tomas son bruscas, breves e inconexas, y acompañan a las palabras en off del ermitaño.

ERMITAÑO
(voz en off)
Me levanté y me metí al baño. Salí afeitado, bañado y con mucho hambre, como siempre. Pero volví a entrar. Y con las manos ocupadas. Tenía la peluca, el vestido, la ropa interior femenina robada y el set de pinturas.


CORTE A

INTERIOR. CUARTO DE BAÑO. NOCHE.

El ermitaño deja la indumentaria sobre la tapa cerrada del inodoro, se quita apresuradamente el pijama y el calzoncillo y se prueba la bombacha, sin mirarse en el espejo sobre la pileta, en el cual sólo podrá ver su busto. Luego de dudar por un segundo entre el par de medias de mujer negro y el marrón, elige el primero y se lo calza en las piernas peludas.
Le llega entonces el turno al corpiño relleno. En el rostro del ermitaño se denota emoción. Esto sí puede verlo en el espejo, así que observa su pecho, ahora con ese corpiño blanco puesto. Se ríe.
Apurado, acto seguido se enfunda en el vestido, que tiene mangas cortas. La falda le llega a las rodillas. Le cuesta un poco abotonarme los tres botones de la espalda.
Solucionado el problema del vestido, se calza la peluca rubia. Le da una onda a Marilyn Monroe.
Y se maquilla. Torpemente, con cierto apuro. Los labios, los ojos, las mejillas y la nariz. Terminado esto se queda parado frente al espejo, mirándose.
Durante la totalidad de la escena suena una extraña e inquietante música minimalista electrónica.

ERMITAÑO
(voz en off)
El resultado era espectacular. Realmente parecía una mujer. Me entusiasmé. “Debo salir a la calle”, me dije.


CORTE A

CUARTO PRINCIPAL DEL DEPARTAMENTO. NOCHE.

La puerta del baño se abre y el ermitaño sale transformado en travestido, aunque descalzo. Otra vez las imágenes acompañan a las palabras que articula la voz en off.

ERMITAÑO
(voz en off)
Al salir del baño noté que estaba descalzo. Revisé en el ropero y lo más apropiado que tenía para ponerme eran unos borceguíes negros, así que me los puse.

El ermitaño comienza a caminar por el departamento evidenciando nerviosismo, y las tomas poco a poco se vuelven bruscas, breves e inconexas. El ermitaño se mueve de un lado a otro, entra al baño un par de veces, se observa durante segundos en el espejo. Denota estar embelesado con su nuevo look.

ERMITAÑO
(voz en off)
Quizás deba explicar por qué lo hice, aunque quizás yo también desconozca las causas.
Probablemente hayan sido las ganas de hacer algo nuevo, de ver cómo quedaba vestido de mujer, no lo sé. No he tenido el tiempo suficiente como para reflexionar el por qué de todo lo que hice esta noche.

Las tomas nerviosas continúan. El ermitaño pone el canal de las noticias y mira la hora, que indica que es tiempo de cenar. Se prepara una pizza y cena mirando “The Simpsons”. Se ríe bastante y come hasta hartarse. “Los Simpsons” termina y nuestro héroe comienza a realizar un zapping esquizofrénico. Las tomas en primer plano del marco completo del televisor abundan.

ERMITAÑO
(voz en off)
Me quedé ahí sentado después de que terminaron “Los Simpsons”, cambiando de canal en canal, viendo qué había. Si me preguntan, les juro que no tenía la más mínima idea de lo que iba a hacer durante el siguiente minuto de mi vida.
Admito que sospechaba que ésta no iba a ser una noche de sábado como las anteriores. Pero no tenía ninguna esperanza en especial de que algo nuevo sucediera. Solamente me había vestido de mujer. Por joder, para ver cómo me quedaba, nada más. ¿Qué otra cosa tenía para hacer yo acá, solo en mi departamento?

El zapping se detiene en el canal de las noticias una vez más y el reloj del videograph señala la una de la madrugada. El ermitaño se levanta y mientras lava el plato, los cubiertos y el resto de las cosas, las tomas “random”, bruscas, breves e inconexas, se reanudan. Se asoma al balcón, mira hacia la calle. La gente, escasa, camina por las calles.

ERMITAÑO
(voz en off)
A decir verdad no me sentía incómodo con la ropa femenina. Pero tampoco me sentía cómodo. Estaba tranquilo, nada más. Afuera, algunos jóvenes pasaban, bebiendo cerveza, en autos costosos con el estéreo a todo volumen, o caminando, en pareja, en grupos... En menos de una hora todos estarían metidos en los bares o en las discotecas.

Las tomas no se alteran. El ermitaño cierra la puertaventana, apaga el televisor y sale. Baja las escaleras. Nadie a la vista...


CORTE A

EXTERIOR. CALLES. NOCHE.

ERMITAÑO
(voz en off)
Una vez abajo, empecé a caminar sin rumbo fijo. Me crucé con pocas personas, y todas iban solas, y no parecían asombrarse; es más, no creo que hayan notado que yo no era una mujer.

El ermitaño llega a lo que es una especie de avenida, que limita a la ciudad: de un lado está ésta y del otro está un arroyo, con montes y alguna que otra casa aislada. Se detiene.

ERMITAÑO
(voz en off)
Respiré el olor a pino que traía la brisa que soplaba del lado del arroyo. Miré a ambos lados, derecho e izquierdo, y no veía ningún vehículo. Me pregunté si debía cruzar o no. Y ahí empecé a sentir ganas de divertirme un poco, ganas que siempre sentí, pero que últimamente reprimía.

Se acerca un auto por la avenida, desde la izquierda. El ermitaño, de pie sobre la acera, baja un pie a la calle y permanece en esa postura, mirando con aire desafiante hacia el vehículo. Lo alcanzan las luces amarillas. La velocidad aminora. El auto, un auto nuevo, posiblemente importado, de color azul, pasa lentamente junto a él y se detiene junto a la vereda a unos dos metros. El ermitaño sube a la acera y se acerca. El conductor baja el vidrio de la puerta del asiento del acompañante. El ermitaño se inclina, apoyando sus antebrazos en el marco de la ventanilla, tal como lo hacen las prostitutas. Le sonríe.


CORTE A

VISUALIZACIÓN del ermitaño.

El conductor lo mira de arriba abajo. Es un tipo canoso, delgado, bien vestido, de unos cincuenta años. Sonríe. Comienza a hablar, pero sólo se oye la voz en off del ermitaño.

ERMITAÑO
(voz en off)
Me preguntó cuál era mi tarifa. Le contesté que podíamos negociarlo. Me invitó a subir.


CORTE A

INTERIOR DEL VEHÍCULO. NOCHE.

La cámara toma la escena desde el asiento trasero. El ermitaño abre la puerta y me sienta. Cierra la puerta. En la radio del vehículo suena “Where’re You”, de Safe Alone. El vehículo arranca. El conductor mira varias veces el rostro y el cuerpo del ermitaño con lascivia.

ERMITAÑO
(voz en off)
Al hacer todo esto me sentía totalmente divertido, aunque no sabía bien hasta dónde quería llegar ni cómo iba a terminar todo. Sabía perfectamente que no iba a terminar teniendo sexo con el tipo, sólo quería divertirme un poco, no tenía miedo a nada. Digamos que simplemente veía a todo eso como algo muy inofensivo.

El conductor comienza a hablar luego de unos segundos. Pero nada se oye excepto los sonidos del andar del vehículo, la canción de Safe Alone y la voz en off del ermitaño.

ERMITAÑO
(voz en off)
El tipo (muy amable, por cierto) insistía en preguntarme mi tarifa. Le pregunté cuánto estaba dispuesto a darme. Él no sabía qué decirme. Parecía ser un pobre tipo, adinerado, quizás soltero, perfumado, que de día seguramente trabajaría como jefe en una oficina para luego no saber qué diablos hacer un sábado a la noche. Habríamos hecho unas siete cuadras cuando me preguntó si quería que detuviera el auto junto al arroyo, entre los árboles.
Y acepté.


CORTE A

EXTERIOR. CALLES, ARBOLEDA. NOCHE.

El vehículo cruza la avenida en diagonal, sube a la banquina y se ubica de frente al arroyo, a pocos metros de la avenida, junto a un grupo de árboles, pero no entre éstos.


CORTE A

INTERIOR DEL VEHÍCULO. NOCHE.

La cámara toma la escena otra vez desde el asiento trasero. El conductor apaga la radio y comienza a hablar, pero sus palabras no llegan a oírse, apagada por la voz en off del ermitaño. Para la mímica, frases como “Me encantan las personas así... como vos. Realmente son lo que siempre busco. Son como... una mujer perfecta... completa. ¿Estás operado?” o “Los chicos como vos son increíbles. Pueden dar tanto placer como el que reciben” serán útiles e inevitables.

ERMITAÑO
(voz en off)
El tipo empezó a contarme sobre sus fantasías sexuales con travestidos y a decirme qué le gustaba y no sé qué otras idioteces. Precisamente dejé de escucharlo cuando sentí una de sus manos en mi rodilla izquierda, moviéndose lentamente, subiendo lentamente por mi muslo...

La cámara se centra, precisamente, en el acto de afecto lascivo del conductor. El ermitaño levanta rápidamente su mano derecha y estampa la cabeza del conductor contra el vidrio de su puerta.


CORTE A

INTERIOR DEL VEHÍCULO. NOCHE.

La cámara vuelve a tomar simultáneamente el final de la escena desde afuera. La cabeza del conductor está impactando contra el vidrio de la puerta, es el mismo golpe de la toma anterior. El mismo, produce un ruido sordo, sobrecogedor. Comienza a sonar el mismo chelo de los títulos iniciales. Esta vez, el tono se convertirá en una melodía que acompañará toda la escena del asesinato hasta que el ermitaño se haya deshecho del cadáver.
Alcanzamos a ver al conductor llevándose las manos a la cabeza, atontado.


CORTE A

EXTERIOR. VEHÍCULO, ARBOLEDA. NOCHE.

La cámara toma el comienzo de la escena por la puerta que se abre. El conductor grita mientras el ermitaño lo saca por la misma tomándolo por los cabellos, arrastrándolo, hasta que cae fuera del auto de costado. A su lado, el ermitaño se arrodilla, levanté su cabeza y comienza a estamparla contra el suelo de tierra y pasto, utilizando sus manos y toda su fuerza. La golpea más de diez veces. Agotado, levanta la cabeza una vez más y la cámara toma el rostro del conductor: es una máscara de tierra, pasto y sangre.
El ermitaño deja tirada a su víctima, se introduce en el auto por la puerta que dejé abierta y sale con las llaves. Rodea el vehículo por atrás y abre el baúl. En segundo plano puede verse sacudirse breve pero convulsivamente al cuerpo del conductor inconsciente.


CORTE A

VISUALIZACIÓN del ermitaño.

La tenue luz que viene de las luces amarillas de la avenida le permite ver una pelota de básquet, una llave inglesa y un bate de béisbol. Toma el bate.


CORTE A

EXTERIOR. ARBOLEDA. NOCHE.

El ermitaño corre hasta donde está el conductor tirado, sangrando (no grita, parece desmayado). Éste último (quién, sino) recibe el primer batazo en la nuca. Después sigue otro en la nariz, y otro en un ojo, un montón en la base del cráneo... el ermitaño no se cansa de golpear. Luego de uno de los golpes, el conductor vuelve a sacudirse por un segundo, como un acto reflejo. Para cuando se detiene, un primer plano del conductor demuestra que éste tiene cortes en toda la cabeza y sangra por los oídos.
El ermitaño deja el bate en el suelo y se queda parado retomando el aliento.

ERMITAÑO
(voz en off)
Juro que no pensaba en nada.

El ermitaño toma uno de los brazos del conductor para tomarle el pulso.

ERMITAÑO
(voz en off)
No había pulso. Estaba muerto, bien muerto.

Lo agarra de abajo de las axilas y lo arrastra hasta el borde del arroyo. Registra sus bolsillos, sólo hay un encendedor. Se lo guarda dentro de una de sus medias de encaje. Arroja al conductor al arroyo, que está un poco más bajo que la banquina. El cuerpo se hunde en una profundidad de no más de un metro. El ermitaño se vuelve a buscar el bate y lo bota también.
Mira a su alrededor. Escucha. Silencio total (la música deja de sonar). Se acerca al auto, abre la puerta delantera que permanecía cerrada, y con el encendedor prende fuego el asiento del conductor, en distintos sectores.
Toma del ermitaño caminando hacia la ciudad. Un triste piano grave y resonante suena.


CORTE A

INTERIOR DEL DEPARTAMENTO. NOCHE. EL TENUE RESPLANDOR DE LAS LUCES DE LA CALLE ENTRA POR LA VENTANA.

Se abre la puerta. Se cierra. El ermitaño, en la penumbra, miré a su alrededor. Y lanza una carcajada. Grita. Está eufórico.
Comienzan otra vez las tomas breves, bruscas e inconexas. El ermitaño salta frenéticamente en un solo lugar. Sale al balcón. Mira la noche como un perro rabioso, con las manos aferradas a la baranda del balcón. Vuelve a entrar. Arranca de su cuerpo la indumentaria de mujer, se lava torpemente cara (sin lograr quitarse todo el maquillaje) y se viste con su pijama.

ERMITAÑO
(voz en off)
¿Creen que soy un criminal? Seguro que lo soy. ¿Y un lunático?
No lo sé, todo fue diversión para mí esta noche. Si bien hubo un momento a partir del cual todo lo que hice fue por instinto, como una forma de defensa, luego hubo un ansia de matar dentro mío, desde el momento en que tomé el bate de béisbol.
[se entusiasma]
Y si bien no pensé en nada mientras mataba al tipo, lo tiraba al arroyo y prendía fuego el auto, si bien ni siquiera pensé en nada mientras volvía a casa, ahora me doy cuenta que me divertí, y en grande.
Adiós depresiones, adiós sentimiento de aislamiento, adiós espiral descendente, adiós impotencia... adiós ganas de matarme.
Ya tengo algo que hacer, voy a entretenerme, y no me importa nada. Voy a demostrar que existe el crimen perfecto. Voy arriesgarme, con el único propósito de seguir divirtiéndome.
He encontrado mi lugar en el mundo. Eso es lo importante.

Toma una lata de cerveza de la heladera y se acerca al colchón. La toma ya es continua, y el ermitaño cae de rodillas sobre su lecho. Abre la lata, da un trago profundo y, mirando fijo a la cámara que se detiene, exclama.

ERMITAÑO
(voz en off)
¿Soy feliz?


FUNDIMOS A NEGRO.


ERMITAÑO
(voz en off)
Podría decirse que lo estoy logrando.

miércoles, 27 de mayo de 2009

De las piñas y patadas, sólo el contenido formal



Rememorando la clase de presentación que tuvimos para nuestro proyecto, me resulta muy difícil olvidar aquellas palabras en las que incorrectamente nuestro proyecto fue catalogado como "la intensión de hacer un Sin City de piñas y patadas". Más allá de lo muy superfluo que pueda resultar el contenido de la obra de Rodriguez y Miller, no puede negarse que formalmente el film posee su particular atractivo. Por ello siento la necesidad de aclarar que "no deseamos hacer Sin City", tan sólo queremos utilizar sus recursos técnicos, fotográficos, artísticos, etc.

PRUEBA 3

La siguiente secuencia de imágenes es la última experiencia que llevamos a cabo hasta el momento utilizando las técnicas del chroma key y la animación. Este ejemplo final refleja bastante la idea principal (desde lo estético) que tenemos para nuestro proyecto. Para esta prueba cambiamos de blanco y negro a un tono sepiaEl intento de mantener una continuidad dentro de la secuencia de planos nos dejo unos cuantos puntos en claro: es sumamente importante el planeamiento de una muy detallada puesta de luces y cámara; todo lo referente a las luces va a tener su debida repercusión no sólo sobre la continuidad sino también sobre la composición de los encuadres; nos será necesario trabajar con un formato digital de óptima calidad que nos permita crear los recortes de fondo para los insertos de animación sin ningún tipo de imperfección visible.

video

En este caso trabajamos en un espacio de dimensiones reducidas; cuatro luces muy pequeñas (dos de 250w para el personaje y el piso, una de 500w para el fondo). En las pruebas anteriores trabajamos con una cámara Hi-8(aunque con salida digital) de modo que en esta oportunidad utilizamos una cámara digital Sony que graba en HD pero no en muy buena resolución. Sin embargo, y dadas las humildes condiciones en que se trabajó, estamos conformes con los resultados finales de esta segunda prueba. Descubrimos que el proyecto realmente puede hacerse realidad, todo depende del tiempo y esfuerzo. Además de que a partir de un recurso muy económico pueden lograrse mundos imposibles de lograr (al menos, dadas nuestras condiciones) fuera de lo virtual.

PRUEBAS 2 - Video

Retomando la idea de la Entrada anterior, los siguientes ejemplos son sólo testeos; pruebas experimentales que nos permitan enfoncarnos sobre la mejor vía para comprender nuestras posibilidades y restriccion en cuanto al desarrollo del proyecto.

video

Las primeras imágenes representan algunos intentos de animar la cámara dentro un escenario sin la presencia de personajes. Por otro lado ya nos internamos en la búsqueda de la escala cromática con la que trabajaremos (por el momento, la escala de grises).
Las siguientes imágenes de video fueron realizadas mediante el recurso del green screen. En este caso, fueron capturadas en la terraza de un edificio durante el día y la utilización de una tela verde. Mediante esta experiencia pudimos ver que: mediante muy bajos recursos es posible realizar un muy primitivo Chroma; que la técnica en si misma funciona si se cuenta con una buena iluminación apropiadamente difundida sobre el fondo verde y sobre el personaje; los mejores resultados de la técnica sólo pueden darse teniendo un completo control sobre la luz ya que la continuidad durante el rodaje estará siempre anclada en la iluminación de los personajes.

PRUEBAS 1

Algunas primeras pruebas realizadas en tomas fijas de algunos modelados de escenarios. Por el momento sólo se trata de pruebas de las cuales algunas no guardan ninguna relación con la idea final del trabajo.

REFERENCIAS VISUALES

La imágen de la derecha, a pesar de no cumplir con nuestra intensión de trabajar la escala de grises, nos resulta sumamente interesante. El diseño está realizado en un soft de animación y sin embargo visiblemente llega a cierto nivel de realismo que es al menos uno de nuestros objetivos. Por otro lado, el alto grado de sombras nos alento aún más en la intensión de utilizar una estética "oscura" para la realización de nuestro mediometraje.





La obra de Esteban Sapir, "La antena (2007)", nos llamo la atención desde distintos puntos de vista en cuanto a su realización. Pero en esencia quisieramos citar el estilo de la fotografia y todo lo referente al arte. El uso de recursos exagerados que entremezclan futurismo y cine negro clásico. La recreación de escenarios y efectos visuales mediante softwares de animación 3D. Incluso sería interesante poder recurrir a la construcción de maquetas pero todo ello dependerá de los tiempos que decidamos disponer por un lado para el rodaje y por otro la postproducción.
Desde un principio (y aún conservamos la idea) quedó claramente estipulado que este trabajo se desarrollará en su máximo valor durante la postproducción dadas las diversas técnicas de edición que planeamos utilizar (y de las cuales aún nos queda mucho por aprender). Muy probablemente (y esto es ya casi seguro) tendremos que tercializar una parte del trabajo en lo referente al modelado de escenarios y utilería que serán llevados a la imágen por medio del 3DMAX (y el ajustes mediante otros programas).

PRESENTACiÓN

NUESTRO GRUPO ESTÁ COMPUESTO POR YAMIL SAT Y QUIEN LES ESCRIBE, LUIS ROBERTAZZI. SI BIEN NO HEMOS DEFINIDO NUESTROS ROLES, LES ENVIAMOS A CONTINUACIÓN UNA APROXIMACIÓN A NUESTRO PROYECTO Y LO REALIZADO HASTA EL DÍA DE LA FECHA.